Es una mañana soleada de
cielo azul y nubes blancas, pájaros rojos, azules y de muchos colores vuelan de
rama en rama entre los arboles de un verde patio trasero. Rusty, el perro de la
familia trota feliz dejando sus pelos blancos y marrones por el patio mientras sigue con sus ojos azules y café a
una mariposa que revolotea cerca de él.
Rusty, con mucha energía,
hace huecos en la tierra, come frutas de los árboles y corre por todo el patio
siempre con algo en su hocico. De pronto ve a su amo alejarse del patio, oye cerrarse la puerta de la casa… su amo ya no está, se
ha ido para el trabajo… ahora Rusty está solo.
De un pronto a otro toda
la energía de Rusty se va: sus ojos se apagan, su rabo se encoge y con su
cabeza baja va hacia su casita que está empezando a cubrirse por una nube gris…
Rusty ve sobre las puntas del zacate que se mueven con el viento un zorro a la
distancia…
Tan
rápido como un rayo cae sobre el suelo, Rusty se levanta de su casa y corre
como relámpago por todo el patio mientras gruñe y pela sus dientes persiguiendo
al pobre zorro que tan solo quiere explorar nuevos lugares un poco mientras su
papá no está; pero Rusty no quiere conocer a nuevos amigos… el solo quiere a su
dueño.

Los niños también corren
hacia Rusty. El niño trae en sus manos al zorro y la niña tiene sobre su dedo a
la mariposa. El niño y la niña acarician a Rusty sobre su cabeza, el mueve su
colita en señal de alegría y se pone sobre su espalda.
En ese instante la mariposa
vuela y se pone sobre la pancita del perro. Al ver como la mariposa y los niños
se divierten con Rusty, el zorro ya no
siente miedo del peludo amigo, asi que juega alrededor de todos como el nuevo
amigo de Rusty.
Ahora Rusty no está solo, sino lleno de amigos y sonrisas…tanto es asi que la nueve gris sobre su casita se ha ido.
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